Sungazing: Nutrición Solar

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Sungazing: Nutrición Solar

Veo en el sol un símbolo grandioso, ejemplo de la generosidad más radical, del poder más humilde y amable, y de la extraordinaria belleza de lo sencillo. La fuente que nutre e ilumina cuanto mis ojos han visto.

“El sol no espera a que se le suplique para derramar su luz y su calor. Imítalo y haz todo el bien que puedas sin esperar a que se te implore.” Epicteto de Frigia

El Sungazing (también conocido como nutrición solar, curación solar, observación solar o yoga solar) consiste en mirar el sol en ciertos momentos del día y durante ciertos periodos de tiempo para tomar su energía de forma directa pero segura y beneficiarse así de sus efectos sobre el cuerpo y la mente.

Esta técnica es ya anciana, fué conocida como Helioterapia y su práctica está reflejada en la cultura de los indios de la america precolombina, los mayas, los egipcios y otros pueblos de la antiguedad.

¿Como funciona?

En palabras de Hira Ratan Manek (HRM en adelante), uno de los grandes practicantes y difusores de la técnica:
“La eficacia del cerebro depende de la eficacia de las neuronas que están dentro, cuando observamos o contemplamos el sol en la franja segura, en el momento que el ojo recibe la luz, recibe además los fotones de energía que salen del sol. Solo nuestros ojos son capaces de recibir estos fotones, ninguna parte del cuerpo es capaz de hacer eso. Y estos fotones los requerimos, son absolutamente necesarios y no los tenemos. Cuando los fotones son recibidos por el ojo y alcanzan el cerebro, entonces las neuronas y las células del cerebro, se regeneran y se multiplican, adquiriendo la fuerza que habían perdido.”

Más allá de la ciencia

Lo cierto es que realmente, no tengo idea de cómo opera el Sungazing en nuestro organismo. Pero, ¿no es de cajón que establecer contacto directo con el generador central de este sistema planetario llene de energía mi bio-hardware y optimice el funcionamiento de mi sistema operativo personal?
Animales, plantas, bebés y otros maestros se levantan y se acuestan con el sol, y parece que les va bastante bien. ¿No sería natural que sincronizarse con los ritmos de los ciclos naturales nos ponga en contacto con nuestra auténtica natualeza?

¿Para qué sirve?

La práctica del Sungazing mejora la salud integralmente. Por un lado mejora la salud física, habiendose registrado curaciones de enfermedades del corazón, mejoras en el sistema circulatorio, problemas oseos , de visión, etc. Por otra parte, la mente se vuelve más apacible y equilibrada.
“Incluso las adicciones al alcohol, fumar, todas esas cosas, esas adicciones desaparecen. Para cualquier desorden mental, si deseamos salud mental y paz mental perfecta, el Sungazing es la respuesta.” HRM
Quienes practican Sugazing de forma sostenida en el tiempo van viendo decrecer su apetito y deseos en general como consecuencia de la nutrición a través de la enetgía solar. Se experimenta una saciedad energética que se expresa en los planos físicos y mentales.

“¿Cómo es posible esto? A los seis meses de práctica, que coincide con que se está mirando al Sol 30 minutos, todas las células del cuerpo empiezan a almacenar energía del Sol. Se convierten en células fotovoltaicas; son como un panel solar. Más allá de los seis meses, la energía del Sol es muy bien recibida por las células, que están capacitadas para almacenarla, con lo que el hambre disminuye. De hecho sentimos hambre porque el cuerpo necesita energía; no porque necesite, específicamente, comer. De ordinario tomamos energía ingiriendo comida, la cual pudo desarrollarse gracias al Sol. Ahora tomamos la energía del lugar primario: el propio Sol. Cada día el cuerpo se llena de esta energía y uno cada vez depende menos de la comida física, incluso si realiza un trabajo corporal duro. Transcurridos nueve meses usted llega a los 45 minutos mirando al Sol. Entonces el hambre puede desaparecer para siempre. Ahí finaliza la práctica” HRM

Muchos de los practicantes de Sungazing se desprenden del hábito de ingerir alimentos y toman toda su energía directamente del sol. Hay varios libros, publicaciones y un documental llamado “Eat the sun” que recoje y documenta este fenómeno a través del seguimiento y estudio de las personas que lo practican.

“Yo mismo he probado en tres ocasiones que es posible vivir sin comer. Entre 1995 y 1996 doctores del colegio médico de Kerala me observaron durante 211 días, y constataron que durante éstos sólo bebí agua. Esto apareció publicado en medios de comunicación. En 2000-2001, un equipo internacional integrado por 21 médicos me observó día y noche en Ahmadabad (India), durante 411 días, en que igualmente sólo ingerí agua. Esto lo publicaron en periódicos médicos indios en el año 2001. En Estados Unidos, universidades subvencionadas por la NASA me observaron durante 130 días, durante los cuales, una vez más, sólo me vieron ingerir agua. Entre quienes me observaron estaba un experto mundial en la observación de la glándula pineal, un experto en el cerebro, un psiquiatra, oftalmólogos…” HRM

La práctica regular del Sungazing proporciona una fuerza equilibrada y mucha energía. Ayuda a serenar la mente y a desarrollar la confianza, la creatividad y el auto-dominio.
No es de extrañar que sean estas cualidades las que se incrementan, cuando estamos estableciendo contacto directo con la fuerza con más energía Yang (activa / masculina / creativa) de nuestro sistema planetario.

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